martes, 11 de abril de 2017

SUPERSTICIONES Y RITOS DEL CASAMIENTO

Muchas personas consideran que las supersticiones son una muestra de ignorancia humana, de falta de cultura.  Pero lo que estas personas ... thumbnail 1 summary
Muchas personas consideran que las supersticiones son una muestra de ignorancia humana, de falta de cultura. 

Pero lo que estas personas no saben es que tanto las supersticiones como numerosas costumbres y creencias consideradas populares tienen su origen en muy antiguas anécdotas históricas o milenarias tradiciones religiosas.



En cuanto al tema de las bodas, en algunos países es muy habitual que durante las fiestas de casamiento, uno de los asistentes se encargue de animar la reunión, pronunciando un discurso divertido en honor a los novios.

Aunque parezca increible, esta costumbre deriva de un ritual muy antiguo. Varios años antes de la llegada de Cristo, los romanos solían invitar a las ceremonias nupciales a un humorista encargado de contar chistes groseros y hacerles bromas a los presentes.

El objetivo no era sólo divertir sino desviar la atención de los dioses traviesos, para que estos no les jugaran una mala pasada a los novios.



En síntesis, el objetivo consistía en liberar a los amantes de las posibles malas influencias divinas.

Actualmente en las sociedades perdura esta costumbre, pues algunas personas creen que si el chistoso de la fiesta está ausente, las alegrías escaserán en el seno de la pareja recién casada.

Por otra parte, todas las mujeres saben que el novio nunca debe verlas vistiendo los atuendos nupciales antes de que el casamiento se concrete.



Según se afirma esto trae mala suerte para la pareja.

Esta superstición se basa en la creencia de que la novia no puede comportarse como si estuviera casada cuando todavía no lo está.

Porque si los humanos osan anticiparse al curso de los acontecimientos. los dioses podrían enojarse y negarles el derecho a concretar aquello que tanto anhelan.

La costumbre de portar un velo como parte de la vestimenta nupcial, también responde a una superstición: la mujer que no lo porta puede ser el blanco de la envidia de las solteronas que asisten al casamiento.

Por último, el acto de arrojar arroz a los recién casados tampoco es un hecho fortuito; antiguamente se echaba trigo sobre la cabeza de los novios para desearles que tuvieran muchos hijos, ya que esto representaba la fertilidad y la abundancia.


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