jueves, 4 de mayo de 2017

CREENCIAS Y SUPERSTICIONES AL TENDER LA CAMA

Cuando tendemos la cama cumplimos con un quehacer cotidiano que nos exige demasiada dedicación. Pero ese hábito tan incorporado en la rut... thumbnail 1 summary
Cuando tendemos la cama cumplimos con un quehacer cotidiano que nos exige demasiada dedicación.

Pero ese hábito tan incorporado en la rutina diaria no siempre fue ejecutado con indiferencia.



En épocas pasadas, que cuando alguien comenzaba a hacer la cama, no debía abandonar la tarea por nada del mundo. porque de lo contrario pasaría una muy mala noche.


Si además de interrumpir su trabajo esa persona estornudaba, su alma salía del cuerpo y se metía en la cama, para aterrorizar por la noche a la infortunada víctima.

Una vez que se empezaba a hacer una colcha había que terminarla para no condenar a la soltería a los moradores de ese hogar. Dar vuelta al colchón un domingo era un acto imprudente: anticipaba la muerte de quien descansara allí.

Además, había reglas estrictas para ubicar los muebles en una habitación. Las camas debías estar alineadas con los tablones del piso y no cruzarse con ellos, para asegurar la buena suerte.

También en los hospitales existía un reglamento implícito en torno al modo adecuado de arreglar las camas.




Las enfermeras nunca dejaban las mantas sobre una silla, porque ese descuido ponía en peligro la vida de sus pacientes. Antiguamente los muertos eran cubiertos con mantas antes de ser enterrados.

Por eso dejar frazadas tiradas en la habitación de los enfermos era una clara invitación a la muerte.

El lugar donde dormimos, evidentemente, no es tan apacible como creemos.

Dejar un sombrero en una cama puede despertar a los espíritus dormidos y hacerlos enojar.




Y, a veces, un pequeño garbanzo debajo del colchón puede revelarnos, en sueños, el nombre de alguien que nos ama en secreto.




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