Inti Puquio (manantial del Sol o manantial divino) era la denominación quechua que se usaba, en tiempos del inca Atahualpa, para designarla. También solía llamársele Nina Yaku (agua de fuego) y Pulltumarka (lugar caliente) el poblado que la alberga. Hoy simplemente se le conoce como los Baños del Inca.
De acuerdo con las crónicas españolas, aquí reposaba el gobernante del Tahuantinsuyo con un séquito íntimo, al que se sumaban un selecto grupo de funcionarios y jefes de la casta militar.
A la llegada de los españoles, en 1532, Atahualpa se encontraba, precisamente, gozando de una temporada de reposo en el Inti Puquio.
Los Baños del Inca se ubican a dos mil 650 m.s.n.m. Durante el esplendor incaico, fue una residencia señorial rodeada de árboles y manantiales.
Diríamos que se trató de un balneario de lujo de alta jerarquía.
En 1959, el Congreso de la República decidió convertir el poblado en el distrito los Baños del Inca. En la actualidad, el complejo turístico recibe cada día a unos cuatro mil visitantes de todo el mundo.
Es considerado la principal atracción del circuito turístico del departamento de Cajamarca. Aquí se encuentra la famosa Poza del Inca, que mide cuatro metros de largo por cuatro de ancho y tiene una profundidad de un metro con setenta centímetros. En este lugar, según los historiadores, Atahualpa recuperaba sus fuerzas antes de emprender nuevas jornadas de conquista y, más tarde, para combatir a las huestes de Huáscar, su hermano.